El pacto con el Banco Popular chino vence en agosto. En la Casa Rosada dicen que no ven objeciones para prorrogarlo, pero autoridades del Ministerio de Economía y del Banco Central no confirman ni descartan una renovación

Fuentes oficiales confirmaron que el esquema de pagos del monto efectivamente utilizado finalizará hacia mediados de 2026, aunque evitaron precisar si la Argentina buscará prorrogar la línea general con el Banco Popular de China. La decisión se da en medio de una discusión más amplia por la relación con Beijing y por el respaldo financiero de Estados Unidos.
La operación la ejecuta el Banco Central, pero en el Ejecutivo la siguen como parte de la estrategia de normalización del balance de la autoridad monetaria y de recomposición de reservas.
La diferencia técnica es central: una cosa es el tramo activado, que corresponde a los yuanes efectivamente usados, y otra es el acuerdo marco, que funciona como una línea contingente de liquidez entre ambos bancos centrales. Es decir: cancelar el tramo usado no implica cerrar automáticamente todo el swap.
En la Casa Rosada sostienen que no ven ninguna objeción para renovar la línea después del vencimiento de agosto. En Economía, en cambio, no confirman ni descartan una prórroga. En el Banco Central mantienen la misma postura: no emiten comentarios sobre la negociación futura, aunque sí ratifican que el esquema de pagos del tramo activado termina a mitad de año.
Si el acuerdo marco no se renovara, no implicaría necesariamente un pago adicional por los cerca de US$19.000 millones, sino la pérdida de una disponibilidad contingente en yuanes y una modificación en la composición de las reservas brutas.
El tramo activado fue de RMB/CNY 35.000 millones, equivalente a unos US$5000 millones. En abril de 2025, el BCRA informó que el Banco Popular de China había renovado ese monto por otros 12 meses y que la activación, iniciada en 2023, seguiría disponible “en su totalidad” hasta mediados de 2026. También indicó que el tramo debía empezar a reducirse gradualmente desde junio de 2025.
Los últimos estados contables del Banco Central muestran la reducción del monto efectivamente usado. Al 31 de diciembre de 2025, los fondos en uso dentro del swap ascendían a CNY 7000 millones, equivalentes a algo más de US$1000 millones.
El balance informó que al 14 de enero de 2026 quedaban CNY 4600 millones, con vencimientos graduales durante este año. Ese remanente equivale a unos US$675 millones, según la conversión utilizada por el mercado y consistente con la relación informada por el BCRA para el tramo de CNY 35.000 millones por US$5000 millones.
El acuerdo general es más amplio. Según los estados contables, en 2023 se renovó el acuerdo marco por tres años y durante 2025 fueron renovados todos los tramos. El total continúa en CNY 130.000 millones, equivalente a unos US$19.000 millones, y el acuerdo marco vence el 6 de agosto de 2026.
El documento del BCRA aclara además cómo funciona el mecanismo: cada banco central deposita en sus libros un monto equivalente en su propia moneda y las cuentas no son remuneradas mientras no se apliquen efectivamente los fondos.
El debate tiene además una dimensión geopolítica. Estados Unidos firmó con la Argentina un acuerdo de estabilización cambiaria por hasta US$20.000 millones bajo la modalidad de swap bilateral de monedas.
Según los estados contables del BCRA, en el cuarto trimestre de 2025 se realizaron operaciones por US$2500 millones, que fueron canceladas antes del cierre del ejercicio, con intereses pagados por US$17,7 millones. El Tesoro estadounidense también registró que el BCRA tomó US$2500 millones en octubre de 2025 a cambio de pesos y que los repagó por completo en diciembre de ese año.
Ese respaldo norteamericano convive con la presión de Washington por la influencia china en la Argentina. Scott Bessent aclaró en octubre de 2025 que la asistencia estadounidense no estaba condicionada al cierre del swap con China, pero sostuvo que sus cuestionamientos apuntaban a “puertos, bases militares y centros de observación” vinculados a Beijing.
La aclaración buscó despegar el apoyo financiero de una exigencia formal sobre el swap, aunque dejó expuesto el trasfondo estratégico de la discusión.







