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La aprobación del pliego de María Verónica Michelli dejó al descubierto una interna que ya no puede ocultarse dentro de La Libertad Avanza. La disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo, la rebeldía de Patricia Bullrich frente a una orden presidencial y el reacomodamiento de las piezas camino a las elecciones de 2027

Después del escándalo en el Senado, Javier y Karina Milei están preocupados por el futuro de Patricia Bullrich. (Foto: Comunicación Senado)

Las internas de gobierno le vienen trayendo fuertes dolores de cabeza desde hace tiempo al presidente Javier Milei y a su hermana Karina. No pueden acusar a la oposición y menos al enemigo que aparece como el preferido para el mandatario: el periodismo.

La disputa entre Karina y el asesor estrella Santiago Caputo, cada vez tiene más ramificaciones que afectan las prioridades de la Casa Rosada.

El envío de pliegos al Senado para empezar a cubrir alrededor de 300 vacantes en el Poder Judicial fue el mejor ejemplo por más que Milei intentara tapar el sol con la mano al decir que se estaba en “el inicio de la reconstrucción de la Justicia”.

El reparto de lugares entre jueces y fiscales está generando malestar y heridos entre gobernadores, intendentes, legisladores y empresarios que tenían o tienen otras aspiraciones en ese reparto de poder.

Pero el escándalo giró en torno a la senadora Patricia Bullrich que volvió a diferenciarse del gobierno, como lo hizo con el escándalo que envuelve al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Aunque con un agravante. La senadora desobedeció una orden de los Milei y lo hizo público.

En otra persona, hubiese significado ser eyectada del mundo libertario como ya ocurrió con una lista muy larga de funcionarios y legisladores. “Afuera” como le gusta decir a Milei.

Bullrich, en cambio, tiene un plus que la hace, “por ahora”, intocable. De otra manera no se justifica que se haya opuesto al retiro del pliego de la abogada María Verónica Michelli, la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investiga una de las causas que más preocupa al presidente: la de la criptomoneda Libra.

Todo lo que ocurrió no envidia nada a las tradicionales maniobras de “la casta” que es o era una mala palabra para los libertarios.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, la había incorporado entre los pliegos que fueron al Senado para cubrir una vacante en el Tribunal Oral Federal 3 de La Plata, que nunca se constituyó y que se duda que eso ocurra en el plazo inmediato.

Decir Mahiques es lo mismo que hablar de Karina Milei. Cuentan en los pasillos de la Casa Rosada, que, conocedor de lo que había ocurrido, Santiago Caputo corrió a avisarle a Milei que la cuñada de Alconada Mon, a quien parece que el Presidente no puede ni ver, estaba en uno de los pliegos.

Milei habló con su hermana, decidió retirar el pliego y pagar con los costos que esto implicaba. Pero el escándalo fue mayor porque Bullrich dijo a quien quiera escucharla que no estaba de acuerdo y no lo iba a avalar. En otras palabras, estaba anunciando que desobedecía a Milei.

La oposición aprovechó esto para hacer un escándalo en el Senado y los aliados del PRO y la UCR dijeron que no iban a apoyar la decisión presidencial.

Fue así que el pliego de Michelli se aprobó por 44 votos a favor y 18 en contra, mientras se decidía en el gobierno que Milei no iba a firmar el correspondiente decreto para poner en funciones a la jueza.

Mahiques se aferró a la ley y explicó que Milei no estaba obligado a firmar y que lo haría cuando sea oportuno. Quizás nunca. Así, el presidente volvía a parecerse a Cristina Kirchner quien, estando al frente del Poder Ejecutivo, no firmó el pliego a camarista de Juan Manuel Yalj, quien, como juez subrogante, había ordenado, en su momento, la detención del sindicalista Rubén “el pollo” Sobrero.

Definido este punto, vuelve a la superficie un verdadero problema para Milei: ¿qué hacer con Patricia Bullrich?, quien, en las encuestas, llega a estar por arriba del presidente en los niveles de aceptación.

Está claro que Bullrich defiende a sus votantes, a los que va a necesitar cuando de el próximo paso electoral y con ese poder se va a diferenciar de los Milei cuando lo considera oportuno.

Quizás el punto de quiebre en su difícil relación con Karina se dio cuando festejó como propio, en los medios y por las redes sociales, la aprobación en el Senado de la reforma laboral que tanto necesitaba Milei.

Luego se sumó un viaje a Chile y diferentes movimientos que empezaron a molestar a la secretaria general de la Presidencia que no aceptaba ese nivel de autonomía.

Pero quizá fue el emplazamiento que Patricia le dio a Adorni para que presente su declaración jurada de bienes lo que colmó la paciencia de Karina. Y ahora, con el caso Michelli, todo desbarrancó.

Bullrich hace juego propio y toma distancia prudencial tanto de Karina como de Santiago Caputo, en una pelea que Milei deja hacer.

Después del campeonato mundial, empezará la carrera electoral que terminará el año próximo con las elecciones para presidente, jefe de gobierno porteño y gobernadores en varias provincias.

En eso empezaron a trabajar las principales espadas políticas de La Libertad Avanza y Bullrich jugaba un papel importante. Aunque ahora está todo en revisión.

Karina no quiere crear, con Bullrich, una nueva Victoria Villarruel, con una eventual candidatura a vicepresidenta.

Y necesita para la jefatura de gobierno porteña alguien que ejecute sin cuestionamientos los planes que tienen para la ciudad de Buenos Aires, en el caso de ganar esa elección.

En este punto una idea comenzó a germinar por los pasillos de la Rosada, para el caso de que la economía repunte y la mejora se sienta en los bolsillos de millones de argentinos, hoy con poca esperanza de que ello ocurra.

Empezaron a hablar de una posible candidatura del ministro de Economía, Luis Caputo, a la Ciudad, en vez de Bullrich, a quien, en realidad, mucho no le interesa esa postulación.

Igual, a Patricia, como le dicen en el gobierno, la necesitan adentro del proyecto libertario y no afuera porque corren el riesgo que un armado político y electoral termine sacándole votos a LLA.

Además, es una pieza fundamental en el Senado para alinear al bloque libertario, negociar con los aliados y aprobar las leyes que necesita el presidente.

Mauricio Macri ve esta situación, piensa también en el escenario electoral y por eso empezó a recorrer el país para recomponer al PRO, recuperar dirigentes y votos perdidos en manos de los libertarios. Quizás por eso habló con Bullrich, quien genera una fuerte resistencia dentro del macrismo.

Bullrich, en tanto, no se cansa de decir que está dentro del proyecto de gobierno de Milei y seguirá apoyándolo, aunque dentro de los límites de lo que le dicta su conciencia.

Si embargo, ella, al igual que los Milei, también piensa en cómo será su futuro.

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