Abel Furlán, el líder metalúrgico alineado con el kirchnerismo, citó a una reunión para el miércoles próximo, sin el aval cegetista, para hacer una protesta en febrero contra la reforma laboral
La CGT tiene su primera crisis interna a cuatro meses de haber sido elegida su nueva conducción: el líder de la UOM, Abel Furlán, está convocando a distintos sindicatos, incluso algunos que no integran la central obrera, a reunirse el miércoles próximo, a las 16, en la sede de su gremio, para decidir un paro con movilización contra la reforma laboral que se hará en febrero, cuando el Senado trate la iniciativa oficial.
En una jugada con aires rupturistas, el dirigente alineado con el kirchnerismo se diferencia así del triunvirato de la CGT, que apuesta a negociar cambios en el proyecto antes de hacer una medida de fuerza, y ni siquiera buscó impulsar un debate semejante dentro de la estructura de la central obrera a través de Osvaldo Lobato, el metalúrgico que es secretario Gremial cegetista.
Fuentes de la UOM aseguraron que el triunvirato de la CGT ya sabían que Furlán y otros dirigentes promovían una medida de fuerza más dura contra la reforma laboral, ya que se lo anticiparon a Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) en una reunión de los sindicatos industriales con la conducción cegetista que tuvo lugar el 17 de diciembre pasado, un día antes de la movilización a la Plaza de Mayo contra el proyecto oficial.
La postura de Furlán tiene antecedentes. En junio de 2025, el líder de la UOM exigió a la cúpula cegetista que discuta en forma urgente un plan de lucha “sostenido y escalonado” contra el ajuste y la “proscripción” de Cristina Kirchner, luego de que presionó infructuosamente para que se declarara un paro en favor de la ex presidenta poco después de su detención. Y el 26 de agosto pasado, mientras el sector mayoritario de la CGT hacía un asado de “camaradería” en Ezeiza para poner en marcha la renovación de autoridades cegetistas, el 5 de octubre, Furlán y otros dirigentes K se reunieron por la tarde para diferenciarse y exigir que “se discuta un proyecto antes que un recambio de nombres”.






