El enfrentamiento en la mesa política expuso el creciente malestar interno por el escándalo patrimonial del jefe de Gabinete. Mientras tanto, el Gobierno acelera una reforma clave para ampliar los beneficios de la Inocencia Fiscal y negocia en el Congreso el futuro de las PASO

Era la hora del postre cuando la secretaria de Karina Milei entró al despacho de Manuel Adorni en la planta baja de la Casa Rosada con un bizcochuelo de vainilla y dulce de leche bañado en crema, y una velita de cumpleaños para celebrar de sorpresa los 70 años de Patricia Bullrich. Ya estaban todos los asistentes a la reunión de la mesa política y nadie, todavía, había intentado sacar el tema de la explosiva declaración jurada blanqueando 500 mil dólares, que había presentado el miércoles Adorni ante la OA y el ARCA. Cantaron, cortaron la torta, repartieron porciones, se sacaron foto y Adorni, con una sonrisa, abrió la conversación enumerando los temas de gestión.
Es un grupo humano que lleva tres meses fingiendo demencia. No importa cuánto escale el escándalo patrimonial del jefe de Gabinete, en esos encuentros que integran -además de Karina, Adorni y Bullrich– Santiago Caputo, Martín y Lule Menem, Diego Santilli, el ministro de Economía (que no estuvo) y el asesor Ignacio Levitt, de eso no se habla. Hasta ayer.
Cuando Adorni punteaba temas legislativos y propuso organizar la estrategia para el envío del proyecto de reforma de la ley de Inocencia Fiscal, el asunto gatilló la paciencia de Bullrich que dijo: “¿Entonces es así que con adherirte a la inocencia fiscal zafás?”. Empezó entonces un ida y vuelta entre los dos frente al silencio absoluto del resto. Karina, aseguran, no abrió la boca. Adorni tampoco se puso nervioso. Fueron apenas unos minutos sagaces donde nadie perdió el tono pero las cosas fueron dichas. El jefe de Gabinete hasta sostuvo que la plata ganada en negro no era sólo de las cripto, venía de otros rubros también. “Ya ni sé de qué habla”, se escuchó decir a la salida del encuentro a un integrante de la mesa chica.
Bullrich, como se vio por televisión, se fue primera de la Rosada con la excusa de la celebración familiar de su cumpleaños. A la salida, filtró con velocidad algo que había pedido en la reunión: que Adorni cumpla con el deber de dar su informe de gestión en la Cámara Alta adonde nunca fue desde que asumió en el cargo. La senadora tiene devoción por sus nietos y horas más tarde publicó en redes dos fotos con su marido agradeciendo los saludos por sus 70. Más temprano había reposteado y agradecido también en X el saludo del Presidente.
Es apenas una escena de otras tantas que muestran demasiado sobre el fastidio que está produciendo el manejo del caso Adorni. “Milei no se mueve de su decisión de sostenerlo”, asegura un funcionario que habló con él después de la presentación patrimonial y que desea con furia que dé un paso al costado. Ya se escuchan malas palabras cuando se consulta a los integrantes de gran parte del Gobierno sobre la continuidad de Adorni.
A diferencia de sus apariciones anteriores, donde el jefe de Gabinete fue presencialmente acompañado por todos los ministros en su primera conferencia de prensa y en la última exposición en la Cámara de Diputados, ahora el silencio es atroz. Ni hablar de las picardías de Santiago Caputo que frente a un tuit del opositor Maxi Ferraro donde escribió “Adorni nos toma por boludos a todos los argentinos” mientras detalla en un video los gustos caros en vuelos privados y hoteles lujosos; el asesor no se espantó por sus afirmaciones sino que apenas respondió corrigiendo la sintaxis: “El plural de ‘hotel de lujo’ es ‘hoteles de lujo’, no ‘hoteles de lujos’, Ferraro”. Pavadas.
Inocencia fiscal
Más allá del picanteo entre Adorni y Bullrich, en el pantano de la reunión quedó incierto cómo tramitar ahora casi todo en el Congreso. Antes de este escándalo, el objetivo medular de Bullrich en el Senado era avanzar en la reforma electoral que el Gobierno pide pero que viene empantanada por la interna, pero sobre todo por la falta de consenso en conseguir aval para eliminar las PASO. ¿Consiguieron ahora los votos para lograr que se suspendan para el año que viene pero no que se eliminen para siempre?
A esta hora juran que sí. Un paquete que incluiría la habilitación de las ya famosas colectoras para compensar la falta de Primarias, la aprobación de Ficha Limpia por separado, el desdoblamiento de las elecciones provinciales y una serie larga de acuerdos con cada Gobernador. Hay quienes imaginan una Boleta Única caótica con este escenario. El segundo tema en prioridad para la Rosada es la reforma de la ley de Inocencia Fiscal que Economía pide a gritos para estimular que los dólares salgan del colchón, pero que pone luz en un tema opaco: Adorni y su mujer la usaron para lograr un tapón fiscal y la impunidad penal tributaria en un blanqueo de 500 mil dólares. Es una norma que se aprobó el 26 de diciembre en una sesión extraordinaria que el Gobierno logró después del triunfo electoral de octubre. La reglamentaron el 2 de enero.
¿Será por las fiestas que los legisladores no notaron que las Personas Políticamente Expuestas podían beneficiarse con esta norma? Esta misma semana, con la revelación de Adorni, un senador incrédulo pedía a un asesor que le informe si era legal que el jefe de Gabinete tenga acceso a este beneficio. Algunos no saben lo que votaron. Por las normas internacionales del organismo antilavado GAFI -justo adonde el ministro Mahiques viaja la semana que viene-, es completamente atípico que los funcionarios puedan blanquear plata. Es una norma que generó tensión entre los bancos y Economía. Por reglamentaciones internacionales, las entidades financieras deben regirse por normativas de compliance y transparencia lo que los obliga a emitir Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) frente a un depósito desmesurado de alguna persona o sociedad que no tenga movimientos económicos que se condigan con ese volumen de dinero.
Es un circuito donde puede aparecer dinero del narcotráfico y la corrupción. Un banquero trascendente abría los ojos estupefacto cuando se enteraba esta semana del blanqueo de Adorni. En su origen, la motivación de esta ley podía sonar interesante: los destinatarios eran aquellos que habían tenido ingresos genuinos pero que durante los largos años del cepo tuvieron que ahorrar en dólares informales de los cuales no tenían registro bancario. Entre esa idea y la realidad quedó una ley que permite algo muy extraordinario, sobre todo si se aprueba la reforma que promueve Caputo después de reunirse con los principales tributaristas de la Argentina que no veían una garantía de inmunidad penal clara tal cual como está hoy sin un límite temporal.
En el nuevo borrador, no habrá tope de ingresos para entrar al régimen simplificado de ganancias, no hay tope de monto a blanquear siempre que se bancarice y se incorpora un límite para este carnaval: diciembre de 2027. Cualquier tesoro escondido puede así revelarse sin correr riesgos de investigaciones fiscales ni tributarias. Como Adorni. Más allá del sostén político, la presentación de su declaración jurada y la de su mujer del año 2025 y las 22 rectificaciones de los dos años anteriores, no frenan la investigación por enriquecimiento ilícito pero clarifican la estrategia penal de sus abogados que tienen que dar sostén económico a los viajes a Aruba, los vuelos en primera, los 245 mil dólares en efectivo para reformas de la casa del country, la compra de la casa del country, la compra del depto, los gastos con tarjeta y sobre todo la pregunta clave: ¿si ya tenía esa fortuna no declarada por qué cambió su nivel de vida y empezó a gastarla justo cuando asumió como funcionario? Alguien que lo conoce razonaba en voz alta: “Con esto por lo menos puede lograr que lo condenen por un delito menor como omisión maliciosa en la declaración jurada. El enriquecimiento ilícito lo puede dejar preso”.
Ricardo Jaime es el ejemplo más fresco de qué pasa cuando estas investigaciones avanzan. El fiscal Gerardo Pollicita espera un informe contable de la DAFI y ahí firmará el requerimiento de justificación patrimonial que se utiliza para los imputados de enriquecerse ilícitamente. Adorni dirá que era un tesoro escondido en un pendrive cripto originado en ingresos previos a la función pública basándose en sus nuevas declaraciones juradas. Se abre el camino de la trazabilidad: ¿Cuándo convierte esos fondos en plata? ¿Dónde están los registros de las operaciones que le permitieron invertir 200 mil dólares y ganar 300 mil? Ya empezó el Mundial pero esas respuestas deberán darse en la Justicia.







