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La declaración del contratista Marcelo Tabar, los cruces con Patricia Bullrich y la investigación sobre el patrimonio del jefe de Gabinete marcaron una semana de máxima tensión. El oficialismo intenta recuperar la agenda.

Toda la semana, de principio a fin, volvió a girar alrededor de Manuel Adorni. El Gobierno quedó atrapado en una crisis política que, pese a los intentos por desactivar rumores y mostrar respaldo interno, siguió escalando mientras avanzaba la causa judicial que investiga al jefe de Gabinete por presunto enriquecimiento ilícito.

La semana había comenzado mal para la Casa Rosada. Mientras Adorni brindaba una conferencia de prensa ante los periodistas acreditados, en los tribunales declaraba el contratista Matías Tabar, quien aseguró que el vocero de Javier Mileile pagó 245.000 dólares en negro por obras en una de sus propiedades. A partir de ahí comenzó una verdadera montaña rusa política y judicial.

Adorni negó haber entregado esa suma. Sostiene que su casa en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz vale mucho menos de lo que se afirma en el expediente y vincula a Tabar y a su familia con un partido vecinal y con el peronismo.

El martes la situación se recalentó todavía más. Ese día Javier Milei viajó a Los Ángeles, aunque su hermana Karina, por las dudas, permaneció en Buenos Aires. En paralelo, Adorni convocó a una reunión de Gabinete para el viernes, es decir, cuatro días después. El plazo alimentó todo tipo de especulaciones sobre una posible renuncia del funcionario.

Sin embargo, Karina Milei lo respaldó en reuniones muy reservadas y el Presidente lo incluyó en una foto de fuerte contenido político junto a la comunidad judía. Fue una señal de apoyo explícita en medio de la crisis.

Mientras tanto, el fiscal Gerardo Pollicita ordenó abrir el celular del contratista. En la Justicia creen que su contenido puede resultar explosivo. Adorni, en cambio, asegura que puede justificar todos sus movimientos de dinero y sostiene que parte de sus ingresos podrían provenir de una herencia de su padre.

En el plano judicial, la causa ingresó en el tiempo lento de los peritajes contables. Pero hay dos circunstancias que el jefe de Gabinete no podrá evitar. Por un lado, el expediente seguirá filtrando novedades que lo incomodan. Por el otro, el juez Ariel Lijo le pedirá, más temprano que tarde, que justifique ingresos, patrimonio y gastos. Solo si sus números cierran podría evitar una indagatoria.

Sin embargo, el principal problema para el Gobierno no es judicial, sino político. Las especulaciones continuaron durante toda la semana y el miércoles Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, tuvo que salir a aclarar que no reemplazará a Adorni y que el funcionario explicará todos sus temas ante la Justicia.

Bullrich abrió otro foco de conflicto interno

Patricia Bullrich y Santiago Caputo, en la Cámara de Diputados. (Foto: TN / Agustina Ribó)
Patricia Bullrich y Santiago Caputo, en la Cámara de Diputados. (Foto: TN / Agustina Ribó)

Pero todo volvió a tensarse cuando, por la tarde, Patricia Bullrich sostuvo que Adorni debería presentar de inmediato su declaración jurada y no esperar hasta el 31 de julio, porque “está sufriendo el Gobierno, el país y el proyecto”. La jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza hizo así un gesto de autonomía y lanzó una bomba política justo cuando Milei estaba en Estados Unidos.

Bullrich no es una dirigente más dentro del oficialismo. La exministra tiene menos peso que antes en la toma de decisiones del Poder Ejecutivo, pero conserva un capital electoral importante, con altos niveles de imagen y caudal de votos. Su postura marcó una diferencia relevante respecto de la línea oficial. En la Casa Rosada muchos se preguntan si piensa en 2027 o si se conformará con ser candidata en la Ciudad de Buenos Aires.

Milei reaccionó rápido. Respondió con dureza: aseguró que Adorni no se va, que presentará rápidamente su declaración jurada y remarcó que los colaboradores los elige él, porque es el Presidente. Fueron dos respuestas con destinatarios distintos. La crisis derivó en enojo y malestar en la cima del poder.

El Presidente tiene tres explicaciones.Si no lo desplazó el primer día, difícilmente lo hará ahora, después de haber resistido semanas de cuestionamientos. En segundo lugar, sostiene que el affaire no alteró la imagen pública sobre la gestión. Por último, avanzar contra Adorni significaría ceder su alfil a una supuesta conspiración que, según él cree, armaron los medios de comunicación y empresarios.

Ese mismo día, Karina Milei dio otra orden categórica: la derogación de las PASO, proyecto enviado por el Gobierno al Senado, “no es negociable”. Fue otro mensaje dirigido a Bullrich, que había planteado que el oficialismo estaba dispuesto a evaluar alternativas menos drásticas o modificaciones aceptables para la oposición.

Por eso, Martín Menem bajó inmediatamente la línea de Karina Milei en Diputados: ningún proyecto que llegue desde el Senado modificando el régimen de las PASO será aprobado en la Cámara baja. El oficialismo solo aceptará la derogación total.

El jueves, Adorni intentó quitarle dramatismo a la exigencia de Bullrich. Dijo que ella es una “fenómena” y sostuvo que simplemente “espoileó” algo que todos ya sabían: que adelantará la presentación de su declaración jurada. No precisó cuándo lo hará.

Ayer, finalmente, el Gobierno dio tres señales de respaldo. El jefe de Gabinete participó de una actividad en la nueva planta de Mercedes-Benz junto a Karina Milei y Diego Santilli.

Manuel Adorni participó de una actividad en la nueva planta de Mercedes-Benz junto a Karina Milei y Diego Santilli. (Foto: REUTERS/Irina Dambrauskas)
Manuel Adorni participó de una actividad en la nueva planta de Mercedes-Benz junto a Karina Milei y Diego Santilli. (Foto: REUTERS/Irina Dambrauskas)

Más tarde, Adorni encabezó una conferencia de prensa que tuvo un doble sentido. A sus lados se ubicaron los ministros Luis Caputo y Alejandra Monteoliva, quienes concentraron las respuestas y los anuncios oficiales. Caputo anticipó el envío al Congreso de un nuevo Súper RIGI y, además, aprovechó para decir que la causa no tiene impacto en la economía. La aclaración no fue casual: durante la semana habían circulado versiones que le atribuían una posición diferente e incluso cuestionamientos hacia el jefe de Gabinete.

Finalmente, Javier Milei encabezó una extensa reunión ampliada de Gabinete, de la que participaron todos los ministros y también Patricia Bullrich. Ese fue el escenario elegido por el mandatario para volver a ratificar a Adorni. “Prefiero perder la elección a echarlo”, aseguró ante los presentes. Bullrich escuchaba.

A esta altura, el Gobierno ya no tiene un problema, sino dos. El primero sigue concentrado en Adorni; la posibilidad de volver a imponerse que él tiene al frente de la gestión diaria y los avatares judiciales.

Pero el segundo frente tiene una densidad política mayor. Algo hace ruido en la cima del poder entre Karina Milei, que tiene cada día un rol más relevante en el Gobierno, y Bullrich, que expresamente hizo hincapié en aclarar que “siempre fue rebelde”. Ya no es una interna entre Karina y Santiago Caputo. Ahora, aquella grieta se mide en votos.

Los números económicos, sin impacto en la agenda

El abrazo de Javier Milei y el ministro Luis Caputo, en el Congreso. (Foto: Reuters)
El abrazo de Javier Milei y el ministro Luis Caputo, en el Congreso. (Foto: Reuters)

En medio de la crisis política, el Gobierno también acumuló varias noticias económicas positivas. Argentina comenzó a exportar a la Unión Europea aprovechando los cupos establecidos por el acuerdo UE-Mercosur. Además, la calificadora Fitch elevó la nota de la deuda argentina desde CCC, considerada de riesgo extremo, a B-, categoría de deuda especulativa, lo que habilita a bancos y fondos a comprar títulos argentinos.

También bajó el riesgo país. Las exportaciones mineras podrían alcanzar los 9000 millones de dólares anuales. Según la Cámara Argentina de Comercio, las exportaciones a Brasil crecieron 21% interanual. A su vez, en marzo la industria avanzó 3,2% respecto de febrero y la construcción creció 4,7%.

La Ciudad de Buenos Aires, además, logró colocar un bono por 500 millones de dólares a la tasa de interés más baja de los últimos 30 años.

Pero las nubes siguen borrando el horizonte y el Gobierno continúa atrapado en el caso Adorni, sin lograr recuperar la agenda política.

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