Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados a ir a las urnas este martes. Una coalición de centroderecha liderada por Gadi Elsenkot quiere llegar al gobierno. La izquierda aparece muy relegada en los sondeos.
Israel elegirá este martes un nuevo gobierno por primera vez desde los brutales ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en un escenario complejo derivado de la guerra en Medio Oriente y en especial por las esquirlas internas y externas que dejó el devastador conflicto en Gaza.
Por un lado, aparece el actual primer ministro Benjamin Netanyahu, de 77 años y el más longevo en su cargo, que intentará retener el poder a través de una difícil alianza entre su partido Likud, bloques de la ultraderecha religiosa liderada por Itamar Ben Gvir y grupos ultraortodoxos.
En la vereda de enfrente aparece una coalición sionista de centroderecha, con un profundo componente castrense, encabezado por el ex jefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot (Yashar), de 66 años. Se trata de un dirigente con experiencia de gobierno y un antiguo aliado de Netanyahu. Fue ministro sin cartera en su tercer gobierno y está aliado hoy con la derecha nacionalista de Beyajad.
Un tercer polo buscará dar el golpe desde la centroizquierda con Los Demócratas, liderados por el ex subjefe del Estado Mayor, Yair Golán, de 64 años. Es un nuevo partido surgido en 2024 de la fusión entre el tradicional Partido Laborista y el progresista Meretz.
En total compiten una treintena de agrupaciones.
“Son elecciones muy importantes por muchos motivos. En primer lugar, son las primeras en cuatro años. En el medio estuvo la enorme discusión por la reforma judicial, la masacre del 7 de octubre, la guerra en Gaza, la apertura de frentes en el Líbano, Irán y demás. Muchos de esos conflictos no están resueltos”, dijo a TN el analista Kevin Ary Levin, especializado en temas de Medio Oriente.
Según el experto, “hay bastante temor y ansiedad demostrada en diferentes encuestas sobre los ganadores, sobre todo del lado de la oposición. Una parte importante de la población entiende que hace ya tiempo es necesario cambiar el gobierno”, apuntó.
Qué puede pasar en Israel
Netanyahu lleva tres años y 10 meses en el poder. Pero es el líder político con más tiempo en el gobierno si se suman sus períodos anteriores (1996–1999 y 2009–2021). En total, supera los 19 años.
El premier afronta un enorme desgaste interno. Aún no se disipan los fuertes cuestionamientos por los ataques de Hamas. Lo acusan de no haber prevenido el ataque y de enormes fallas en la defensa, algo clave en un país como Israel. Además no se apaga el fantasma de la guerra con Irán, que sigue latente con su aliado Donald Trump en el foco de la tormenta.
El panorama internacional tampoco es el mejor. Después de tres años de conflicto en varios frentes, el gobierno de Netanyahu enfrenta graves denuncias de distintos organismos y gobiernos occidentales por la guerra de Gaza y en los últimos días por la situación en Cisjordania.
De hecho, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU acusó el lunes a Israel de cometer un “exterminio” contra los palestinos en la Cisjordania ocupada y mantuvo sus acusaciones de “genocidio” en Gaza.
Si bien el organismo no habla en nombre de Naciones Unidas, sus informes tienen una enorme repercusión mundial y agravan el aislamiento internacional del país. El gobierno israelí rechazó el reporte y lo vinculó a una “campaña de desinformación”.
Además, Netanyahu tiene hoy sobre su cabeza un pedido de captura internacional emitido por la Corte Penal Internacional en 2024 por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos -según la acusación- en Gaza.
En ese escenario, las últimas encuestas auguran un empate técnico entre el oficialismo y la principal alianza de oposición de centroderecha que se llevaría entre 52 y 56 escaños frente a los 50 de la actual coalición de Netanyahu. Se necesitan 61 bancas para formar gobierno. La centroizquierda está relegada, según los sondeos.
“Los números no dan un panorama claro sobre la continuidad del gobierno”, dijo Levin.
Qué está en juego en Israel
Unos 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar este martes; más del 10% de ellos son residentes en el exterior y deben viajar al país para ejercer su derecho a sufragar.
“En estas elecciones está en juego la continuidad de la actual alianza oficialista o el reemplazo por un gobierno liderado por una derecha más democrática, más liberal, más institucionalista y en contacto con otros sectores como la población árabe-israelí y con otro vínculo con la izquierda que es minoritaria en esta elección”, dijo Levin.
Netanyahu, implicado en varias causas de corrupción, hizo campaña a través del miedo a “la amenaza nuclear iraní” y el respaldo del “gran guerrero” Trump al país, en momentos en que la gran mayoría de los gobiernos europeos le da la espalda por sus acciones en Gaza y Cisjordania.
Pero más allá de sus posibilidades de seguir en el poder, sus aliados ultraortodoxos amenazan con retirarle el apoyo si continúa deteniendo a jóvenes jaredíes (religiosos ultraortodoxos) desertores.
Desde la oposición, la coalición de centroderecha propone una investigación independiente sobre el 7 de octubre de 2023 y obligar a los ultraortodoxos a hacer el servicio militar obligatorio. Además, acusa al gobierno de “jugar con fuego” con el tema iraní y de planear reabrir el conflicto.
El actual premier advirtió en campaña que, de llegar al poder, la oposición será débil frente a la amenaza de terrorismo y que incluso entregaría territorios a palestinos, señaló Levin. Netanyahu también califica de izquierda a sus rivales de centroderecha.
El tema palestino está presente con las promesas de acabar con Hamas. Pero ninguna de las dos grandes coaliciones menciona la posibilidad de impulsar una solución al conflicto que promueva la creación de “dos Estados”, como propone la ONU. Por el contrario, funcionarios de gobierno pidieron expresamente expulsar a los palestinos de Gaza y anexar Cisjordania.
Solo las minoritarias Lista Conjunta y Lista Árabe Unida, conformadas por árabes-israelíes, incluyen propuestas sobre Cisjordania y la devastada Gaza en sus plataformas. Son un poder clave en estas elecciones.
Los sondeos vaticinan que ganarán 14 bancas que pueden ser vitales para cualquier gran coalición que busque llegar al poder.



