En la audiencia de hoy declara Mario Schiter, el médico clínico que comenzó a tratar a Maradona a fines de los años ‘90 y lo acompañó durante su etapa de rehabilitación en Cuba. También harán lo mismo Marcos Correa y Óscar Alberto Franco, dos profesionales que participaron de la atención de Maradona en el sanatorio Ipensa de La Plata el 2 de noviembre de 2020, pocos días antes de la cirugía. Correa es médico clínico y Franco es cardiólogo. Ambos integraron el grupo de especialistas que evaluó al exDT de Gimnasia cuando ingresó con un marcado deterioro físico.
Los testimonios de los médicos de Ipensa son considerados claves porque durante el juicio realizado en 2025, que luego fue anulado, varios de ellos sostuvieron que no existía una urgencia quirúrgica que justificara operar inmediatamente a Maradona. Según declararon en ese entonces, la recomendación era mantenerlo en observación.
En ese contexto, Correa había explicado que, tras revisar los estudios médicos, consideraron que el hematoma subdural no requería una intervención urgente, aunque finalmente el neurocirujano Leopoldo Luque impulsó rápidamente la operación en una clínica de Olivos.
Por su parte, Óscar Franco, cardiólogo de Ipensa, también había intervenido en la evaluación médica de Maradona semanas antes de su muerte y su declaración podría enfocarse en el cuadro cardíaco que presentaba el exfutbolista, qué medicación debía tomar y cuál era su estado antes de la externación.







