El frigorífico Pico, propiedad de Ernesto “Tito” Lowenstein, atraviesa una profunda crisis operativa y financiera que ya impacta de lleno en el empleo en La Pampa. La empresa suspendió por tiempo indeterminado a sus 450 trabajadores, redujo drásticamente su faena diaria y acumula una deuda superior a los $23.000 millones con bancos y entidades crediticias, además de más de 1.000 cheques rechazados por casi $12.000 millones.

La situación se agravó por la caída de las exportaciones de carne, especialmente a China, y por el desplome del consumo interno. El deterioro del frigorífico también afecta a productores, proveedores y servicios locales, que denuncian meses sin cobrar. Aunque circulan versiones sobre una posible venta o alquiler de la planta para retomar la actividad en febrero, el panorama sigue siendo incierto.
El caso de Pico refleja la crisis general del sector cárnico, marcado por menor faena, baja demanda, caída de exportaciones y un fuerte aumento de importaciones desde Brasil, factores que ponen en riesgo la continuidad de varias plantas frigoríficas en el país.







