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La intimidad de la explosiva reunión de Gabinete. El sobrevuelo del caso Espert con la jugada de la senadora libertaria. La nueva rivalidad entre la secretaria general de la Presidencia y el asesor

Otros tiempos. Javier Milei junto a Manuel Adorni y su hermana en campaña, mucho antes de que estallara la causa de corrupción. REUTERS/Tomas Cuesta

Esta vez no hubo pogo, ni sonrisas ni pulgares para arriba. En realidad Javier Milei no participó de la reunión de gabinete: solo entró con cara de sus hijitos de cuatro patas, se paró de manos sobre la mesa para ratificar a Manuel Adorni como jefe de Gabinete y antes de irse dejó una frase impactante delante de todos los ministros, con asistencia completa: “Prefiero perder las elecciones a destruir a una familia”.

El Presidente niega la teoría de la plusvalía de Karl Marx, pero cuánto exceso. Adorni lleva dos meses resistiéndose a explicar el crecimiento patrimonial del último año. La duda ronda el medio millón de dólares con un sueldo de 3 millones de pesos.

“La posición del Presidente fue fuerte, muy, muy fuerte”, reconstruye un ministro. “No voy a tirar la honra de una persona porque sale en la prensa. Los periodistas son una mierda”, cargó Milei.

La advertencia iba dirigida a Patricia Bullrich que había pedido que Adorni presente la declaración jurada “ya”. La senadora llevó el planteo a la reunión, pero no llegó a decirlo delante de Milei porque ni tuvo la oportunidad.

Con el Gabinete a pleno de testigo, Bullrich insistió y Adorni también: “La postura del Presidente es apoyarme a mí y a cualquier funcionario honesto atacado por operaciones. Al que le gusta bien y el que no… esa es la postura oficial. La palabra que vale es la del Pre-si-den-te”, estiró las sílabas como el plazo para la presentación de la declaración jurada: “La voy a presentar cuando la tenga”. No confirmó fecha. ¿Patricia spoleó a Manuel, como dijo el Presidente? Claro está: “Pato es una fenómena” fue una frase de animales sueltos en la charla del jefe de Gabinete con Alejandro Fantino.

“Ya está: lo dije públicamente y lo dije en el Gabinete, dónde más lo voy a decir”, soltó en la intimidad Bullrich cuando salía de la Casa Rosada y clausuró el tema: “Lo que planteé es que las cosas se habían ido de mambo, que había que apurar todo. Si está todo bien apurá la presentanción, evidentemente, no sé si lo puede hacer o no, pero, bueno, yo lo dije”.

Karina Milei y Diego Santilli acompañan a Manuel Adorni en la inauguración de una planta. (Foto: TN).

El lunes, Milei había hablado con la senadora. “Lamentablemente sí”, comentó Bullrich a un colaborador cuando la consultó si el caso Adorni seguía igual. El miércoles, algo cambió. La senadora pidió públicamente que Adorni presente cuanto antes la DDJJ porque si no “sufre el Gobierno, sufre el país”.

“Ni en pedo Adorni se va”, desmintió el Presidente. Milei cargó contra una operación mediática y mejoró la metáfora de Lilia Lemoine sobre la cascada de la casa de Adorni en Indio Cua: habló de “dos cañitos” en vez de “tres chorritos” como había señalado la diputada libertaria. Una corrección pertinente.

Pero la frase más impactante Bullrich pasó inadvertida: “Si tenés la declaración jurada del año pasado es fácil, es más o menos igual”. Todo el Gabinete sabe que no. El fiscal Gerardo Pollicita macera el pedido para saber qué hay dentro de las dos cajas de seguridad a nombre de la esposa del jefe de Gabinete.

De todo el embrollo, empezó a surgir una teoría: “Patricia no hace movimientos así de manera inconsciente ni inconsulta. Sería una de las muy pocas veces que haría algo, sin hablarlo antes con alguno de los hermanos. Con Espert, fue más fuerte aún y no fue autónoma”.

¿Todo esto es una puesta en escena para llegar a un desenlace como el que tuvo el caso de José Luis Espert?

Recap: la cabeza de lista de La Libertad Avanza para las elecciones del 26 de octubre cayó después de negar una evidencia: la firma de un contrato millonario con el empresario Fred Machado, investigado por la justicia de EE.UU . por narcotráfico. Bullrich entonces pidió: “Tiene que aclararlo ya”. Espert tuiteó desde la Residencia presidencial de Olivos, acompañado por Javier y Karina Milei. “No renuncio”. “Son charlas de peluquería”, había minimizado el Presidente. Al día siguiente, Espert renunció. “El tiempo demostrará que todo fue una gran mentira”, dijo el candidato fallido.

La narrativa libertaria parece aferrarse a la lógica de la fe cristiana. El jefe de Gabinete convenció a los hermanos Milei y es suficiente. La duda es vulgaridad. No hay expulsados en el reino anticasta. En todo caso, pasado el tiempo una dimisión como ofrenda y ratificación a la razón. Roma no paga traidores. ¿Les fía?

El celular de Bullrich estalló después de recortarse del discurso oficial: “La gente feliz. Había que dar un empujón”.

Un Gabinete bipolar. Después de la escena de apoyo total en Diputados durante la exposición de Adorni, las intrigas volvieron a la Casa Rosada.

“Santiago (Caputo) lo banca. Y no conviene que se caiga o se vaya. Tampoco se esmeró en hacerlo público. Alguna vez puso algo y nada más. Los tuiteros están cansados. Si bien de alguna manera están vinculados al ala santiaguista, son militantes con voz propia, ideas propias. Los mearon, les sacaron poder, trascendencia y le dieron lugar a ex kirchneristas. ¿Cómo querés que estén?“, dicen en Las Fuerzas del Cielo.

El enredo toca al ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, que llegó al cargo por Karina Milei para colonizar una parcela de Santiago Caputo. Mahiques es amigo del fiscal Pollicita que tiene en vilo a Adorni. “A Manuel le conviene canalizar su enojo con Mahiques siendo funcionario y no ex”, dicen en un ala de la Casa Rosada.

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