El Gobierno de Javier Milei se prepara para llevar al Reino Unido ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, tras el vencimiento, el próximo lunes, del plazo otorgado para detener el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas.
La Argentina solicitará medidas provisionales para impedir que avancen las perforaciones previstas para 2027 y la extracción de petróleo proyectada para 2028, mientras continúa la disputa de soberanía.
El reclamo se fundamenta en resoluciones de la ONU, la protección de los recursos naturales y la prohibición de adoptar medidas unilaterales en territorios en disputa.
El proyecto, impulsado por empresas israelíes y británicas, ya cuenta con importantes inversiones. Si la presentación argentina se concreta durante octubre, el Tribunal podría emitir una primera resolución en noviembre.
El objetivo inmediato de la Argentina es frenar el avance petrolero y preservar sus derechos sobre los recursos naturales de Malvinas, sin que ello implique una resolución definitiva sobre la soberanía de las islas.






