El Gobierno de Javier Milei enfrenta un doble desafío: mejorar la situación económica antes de 2027 y sostener sus acuerdos políticos y legislativos mientras se acelera la competencia electoral.
La economía es considerada clave para la reelección. En la Casa Rosada admiten que la recuperación todavía se percibe poco en los bolsillos, aunque esperan una aceleración hacia fin de año. Por eso, el Gobierno impulsa medidas como los créditos hipotecarios y evalúa un salario mínimo garantizado superior al millón de pesos. Al mismo tiempo, Milei mantiene su postura de no modificar sus ideas para obtener mejores resultados electorales. Dentro del oficialismo reconocen que la continuidad del Presidente dependerá de que la recuperación económica genere expectativas y mejoras concretas.
En paralelo, la competencia electoral empieza a influir en el Congreso. La Casa Rosada observa que los intereses de los gobernadores y las estrategias provinciales tienen cada vez más peso en las votaciones. La oposición logró reunir 133 votos en Diputados, lo que encendió una señal de alerta sobre su capacidad para instalar temas en la agenda parlamentaria.
El Senado también genera preocupación. Aunque el oficialismo considera que todavía cuenta con una mayoría suficiente junto con radicales, PRO y fuerzas provinciales, la salida de los senadores santacruceños y posibles nuevas fugas generan dudas. Una de las principales pruebas será la reforma electoral, que el Gobierno pretende debatir en octubre y que requerirá nuevas negociaciones con los gobernadores, especialmente por la posible eliminación o suspensión de las PASO.
A la vez, La Libertad Avanza y el PRO avanzan en acuerdos electorales en 17 distritos. Diego Santilli mantiene conversaciones con distintos gobernadores y representantes de ambos espacios, aunque estas negociaciones provocaron malestar en sectores cercanos a Santiago Caputo, que cuestionan la falta de participación de dirigentes que acompañaron a Milei desde los comienzos de su proyecto político.
En síntesis, el oficialismo busca que la recuperación económica llegue a los bolsillos antes de que la competencia electoral debilite sus alianzas legislativas. Para Milei, el desafío es administrar simultáneamente el frente económico, las negociaciones con gobernadores y las alianzas electorales, porque el resultado de cada uno puede terminar condicionando al otro.




