Desde las nueve de la mañana, la Plaza Manuel Belgrano comenzó a vestirse de color violeta ante la llegada del presidente Javier Milei, quien fue recibido por una multitud que, pese al intenso calor y al sol agobiante, esperó pacientemente su aparición.
Cuando finalmente el mandatario libertario tomó la palabra, el clima se tornó eufórico. El público, en su mayoría joven, intentó acercarse para saludarlo, tocarlo o abrazarlo, en una escena más propia de un rockstar.
Entre la multitud se destacó la presencia de personas que asistieron por convicción y no por compromiso. Muchos de ellos no pertenecen a estructuras partidarias, sino que acudieron por iniciativa propia, movidos por una mezcla de curiosidad, esperanza y simpatía hacia el líder libertario.
Más allá de las pasiones que despierta, lo que se observó en la plaza refleja un fenómeno social y político en transformación: una nueva generación que busca referentes fuera de los espacios tradicionales. Aún no hay certeza sobre qué los impulsa con tanta fuerza, pero sí parece claro que, al menos por ahora, ven en Javier Milei la figura capaz de sacar al país del difícil contexto en que se encontraba en 2023.






