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La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo, que ya contaba con media sanción del Senado, aunque con una modificación clave: se eliminó el artículo que reducía las licencias y pagos por enfermedades y accidentes no laborales. Por ese cambio, la iniciativa deberá volver a la Cámara alta para su sanción definitiva. El Gobierno busca convertirla en ley antes del 1 de marzo, cuando el presidente Javier Milei inaugure las sesiones ordinarias del Congreso.

El proyecto fue aprobado en general por 135 votos a favor y 115 en contra, con el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, el MID y varios bloques provinciales, cuyo apoyo fue determinante para alcanzar el quórum. Gobernadores de distintas provincias jugaron un rol clave para garantizar la presencia de sus diputados, incluso en casos donde luego votaron en contra del texto.

Desde Unión por la Patria, la izquierda y otros bloques opositores rechazaron la reforma por considerarla regresiva y perjudicial para los derechos laborales. El oficialismo, en cambio, defendió la iniciativa como una herramienta para modernizar el mercado de trabajo, reducir la litigiosidad y fomentar el empleo formal.

Entre los principales puntos del proyecto se destacan cambios en convenios colectivos, creación de un Fondo de Asistencia Laboral para cubrir indemnizaciones, modificaciones en el cálculo de despidos, habilitación del banco de horas, nuevas regulaciones para trabajadores de plataformas, ampliación de servicios esenciales con límites al derecho de huelga y un esquema de blanqueo laboral con reducción de cargas patronales.

La definición final ahora queda en manos del Senado, donde el oficialismo intentará cerrar una de las reformas estructurales centrales de su programa antes del inicio formal del año legislativo.

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