El peronismo sufrió un fuerte revés en el Senado al no lograr reunir los votos necesarios para frenar la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. A pesar de haber votado en unidad y contar con el respaldo de bloques aliados y de la CGT en la calle, no pudo impedir que el oficialismo consiguiera la media sanción del proyecto.
La derrota refleja la pérdida de peso legislativo del justicialismo tras las elecciones de 2025, donde redujo su representación, y también evidencia fracturas internas, especialmente con sectores del peronismo del interior. Aunque todos los espacios del interbloque votaron en contra, no alcanzó para bloquear la iniciativa.
El revés también dejó en evidencia la disminución de capacidad de movilización callejera y de presión política, en contraste con años anteriores. Ahora el debate se trasladará a Diputados, donde el escenario será más complejo para el oficialismo.
El resultado expuso la consolidación política de Milei en el Congreso y, al mismo tiempo, la necesidad del peronismo de reorganizarse, redefinir liderazgos y reconstruir una propuesta competitiva de cara a 2027.








