El médico Mark Hyman explicó que dos personas con idéntica cifra en la báscula pueden tener perfiles metabólicos completamente opuestos, y que ese número es el que menos dice sobre lo que ocurre en el organismo
En Horario de Oficina, el médico y divulgador Mark Hyman planteó un cambio de enfoque sobre cómo medir la salud metabólica, con una crítica al uso de la balanza como referencia principal.
En ese episodio del podcast, sostuvo que el peso por sí solo no alcanzó para describir el estado físico de una persona y desarrolló esa idea a partir de la masa muscular, la grasa abdominal y la resistencia a la insulina.
El arranque fijó el eje de la conversación con una frase que ordenó el resto del episodio. “Podrías perder nueve kilos y volverte menos saludable”, dijo Hyman, al presentar una hipótesis que apuntó contra una lectura extendida sobre el descenso de peso.
A partir de allí, comparó a dos personas con la misma altura, el mismo peso y el mismo índice de masa corporal, pero con perfiles internos distintos: una con buena masa muscular y otra con acumulación de grasa alrededor de los órganos y señales de alteración metabólica.
El episodio puso en discusión qué mide la balanza
El primer bloque giró alrededor de una crítica precisa. Hyman sostuvo que la balanza sólo registró cuánto pesó un cuerpo y no distinguió entre músculo, grasa, agua o masa ósea. “La balanza está midiendo la cosa equivocada”, afirmó.
En esa línea, dijo que un descenso rápido de peso pudo incluir pérdida de agua y músculo, un resultado que, en su exposición, no significó una mejora automática.

Hyman afirmó que una persona puede perder nueve kilos y volverse menos saludable si el descenso de peso incluye pérdida de agua y músculo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Ese planteo funcionó como la pregunta central del episodio: si el número de la balanza no alcanzó, qué variables convino mirar. “La verdadera pregunta no es cuánto peso, sino de qué estoy hecho y qué tan bien está funcionando realmente mi metabolismo”, señaló. La secuencia del programa se apoyó en esa idea y ordenó el resto de los temas alrededor de un criterio: medir salud y no sólo kilos.
El músculo apareció como una de las claves del argumento
Desde ese punto, Horario de Oficina avanzó hacia el papel del músculo en el control de la glucosa. Hyman lo describió como el principal depósito corporal para el azúcar que circuló en sangre después de una comida con carbohidratos.
“Pensá en el músculo como una esponja gigante para el azúcar”, dijo para explicar por qué una mayor masa muscular pudo ayudar a procesar mejor una comida.
Mark Hyman señaló que el entrenamiento de fuerza mejora la acción de los receptores GLUT4 y reduce la necesidad de insulina en el metabolismo
En ese tramo introdujo los receptores GLUT4, a los que definió como una vía para que la glucosa entrara a las células musculares. Según explicó, el entrenamiento de fuerza aumentó esa capacidad y redujo la necesidad de insulina para cumplir la misma tarea.
“No sólo estás quemando calorías, estás mejorando la maquinaria”, sostuvo al describir el efecto del ejercicio sobre el metabolismo.
La pérdida de masa muscular se conectó con el envejecimiento
Otro de los ejes del episodio fue la caída natural de masa muscular con el paso de los años. Hyman ubicó ese proceso a partir de los 30 y 40 años y lo identificó como sarcopenia. Su explicación unió esa pérdida con una menor capacidad para almacenar glucosa, más resistencia a la insulina y mayor tendencia a acumular grasa.

El podcast vinculó la sarcopenia desde los 30 y 40 años con menor capacidad para almacenar glucosa, más resistencia a la insulina y más grasa corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)
En esa parte, trasladó la discusión desde el rendimiento físico hacia la autonomía en edades más avanzadas. Habló de fragilidad, caídas y pérdida de independencia como parte de la misma cadena.
“No es vanidad, es medicina preventiva”, afirmó al defender el entrenamiento de fuerza como una práctica ligada a la salud y no sólo a la estética.
La conversación se detuvo en la grasa que no siempre se ve
El episodio también diferenció la grasa visible debajo de la piel de la grasa visceral, ubicada alrededor del hígado, el páncreas y los intestinos. Hyman describió esa acumulación interna como un problema más riesgoso desde el punto de vista metabólico. “La grasa peligrosa es la grasa que no podés ver”, señaló.
Hyman diferenció la grasa visceral de la grasa visible y remarcó que la cintura ofrece una medida más útil que el peso para seguir la salud metabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)
Esa parte de la conversación abrió paso a otra de las medidas que consideró más útiles que el peso. “Si pudiera hacer que cada paciente mirara un número, no sería su peso. Podría ser su cintura”, dijo.
En el mismo sentido, agregó que una reducción del perímetro abdominal pudo ocurrir sin grandes cambios en la balanza y que ese dato ofreció otra lectura del proceso corporal.
La resistencia a la insulina organizó la explicación clínica
Sobre el final, Hyman concentró varias de sus definiciones en la resistencia a la insulina. Explicó que, cuando las células respondieron peor a esa hormona, el páncreas necesitó producir más para mantener estable la glucosa en sangre.
La resistencia a la insulina ordenó la explicación clínica final, con cinco señales a seguir antes que el peso: cintura, fuerza, presión arterial, análisis de sangre y energía cotidiana (Imagen Ilustrativa Infobae)
“La diabetes no aparece de un día para el otro”, afirmó. Luego añadió: “Para cuando se diagnostica, se viene construyendo en silencio desde hace una década”.
A partir de esa descripción, enumeró cinco señales a seguir antes que el peso: cintura, fuerza, presión arterial, análisis de sangre y energía cotidiana. En ese repaso incluyó preguntas ligadas a la vida diaria, como cargar bolsas, levantarse del piso o subir una valija, y cerró el eje conceptual del episodio con otra frase directa: “La pérdida de peso no es el objetivo. La salud es el objetivo”.






