Agustín Randazzo viajaba en uno de los vagones que cayó por un terraplén por el impacto del choque. Su familia afirmó que aún no tienen novedades sobre su paradero.
El accidente entre dos trenes de pasajeros en España dejó al menos 68 muertos y más de 100 heridos. En medio de la búsqueda de las personas que viajaban en las formaciones,la familia de Agustín Randazzo, un argentino de 51 años, intenta encontrarlo.
Randazzo vive en ese país desde 2002 y trabaja en comunicaciones. Esta mañana viajaba en el vagón 8 de uno de los trenes que cubrían el trayecto entre Madrid y Sevilla, un recorrido que hacía habitualmente por trabajo.
Desde el choque, sus familiares no tienen noticias sobre él y recorren los hospitales cercanos al lugar del accidente para intentar averiguar qué pasó. Rafael, el primo de Agustín, habló con TN y hasta este miércoles por la noche, aún no tenían novedades sobre su paradero. “Estamos todos atentos y siguiendo momento a momento cada posible lugar donde pueda estar”, afirmó.
En paralelo, la pareja del argentino difundió un pedido de ayuda en las redes sociales para intentar localizarlo. “Llevo varias horas sin saber nada de mi pareja”, escribió en una publicación en X, en la que explicó que ni sus familiares ni sus amigos tenían información sobre su paradero.

Además, compartió detalles de su apariencia física para facilitar su identificación. Agustín tiene barba, tatuajes, el pelo rapado y mide aproximadamente 1,70 metros. Al momento del viaje, vestía una camisa y un jersey.
Mientras sus allegados continúan con la búsqueda, esperan obtener información que permita establecer dónde está y qué ocurrió con él tras el choque.
El accidente
El choque entre dos trenes de alta velocidad ocurrió este miércoles a las 8:54, cerca de la estación de Urda, en la provincia de Toledo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid. Una formación de la empresa privada Iryo, que había partido de Madrid rumbo a Sevilla, impactó contra un tren AVE de la compañía estatal Renfe que estaba detenido en las vías.
Por la fuerza de la colisión, dos vagones cayeron por un terraplén. En el tren Iryo 6076 viajaban 146 pasajeros, mientras que la formación AVE 2080 de Renfe transportaba a 397 personas.
El accidente dejó al menos 68 muertos y más de 100 heridos. Los equipos de emergencia continuaban trabajando en la zona para rescatar a las víctimas y localizar a las personas que seguían desaparecidas.
En cuanto a las causas, las primeras investigaciones apuntaban a un posible error humano relacionado con una falla en el sistema principal de señalización. El ministro de Transportes español, Óscar Puente, también señaló que una orden errónea para reanudar la marcha habría contribuido al choque. La investigación buscaba determinar cómo se produjo la tragedia.





