El Gobierno nacional entra en la recta final de las negociaciones con la oposición para aprobar la reforma laboral durante las sesiones extraordinarias, que comenzarán la próxima semana. Aunque el proyecto ya consiguió apoyos, también enfrenta resistencias de gobernadores y sindicatos.
La iniciativa, elaborada por el Consejo de Mayo, fue postergada a fines del año pasado por la presión de la CGT y la estrategia política del oficialismo, aunque logró dictamen en el Senado. Ahora, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, busca reunir los votos necesarios para tratarla en febrero.
Durante el receso legislativo, una comisión técnica encabezada por Josefina Tajes recibió aportes y críticas de distintos sectores, mientras el ministro del Interior, Diego Santilli, recorrió provincias para sumar respaldos. Sin embargo, varios gobernadores expresaron su preocupación por el artículo que reduce el impuesto a las Ganancias para sociedades, al advertir que afectaría recursos coparticipables, y reclamaron cambios o compensaciones.
Además, existen reparos sobre otros puntos de la reforma, como beneficios impositivos y devoluciones de IVA para incentivar la formalización laboral. En paralelo, los sindicatos anticiparon medidas de fuerza y rechazaron aspectos centrales del proyecto, al considerar que debilita derechos laborales y el rol de los gremios.
Este lunes, la mesa política del Gobierno se reunirá en Casa Rosada para definir la estrategia legislativa, en un clima de negociación intensa y con un escenario político y social todavía abierto.








