El Tesoro de Estados Unidos comenzó a inyectar dólares en la economía argentina como parte de una asistencia financiera previa a las elecciones, en el marco de un acuerdo de swap por USD 20.000 millones. Esta medida busca respaldar al gobierno de Javier Milei y fortalecer la confianza internacional en su plan económico.
Paralelamente, el asesor presidencial Santiago Caputo protagonizó una semana política clave al lograr que el oficialismo evitara una derrota en Diputados durante el debate sobre los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Aunque en un principio parecía que el Gobierno no tenía los votos suficientes, Caputo gestionó contactos con el diputado Cristian Ritondo (PRO), quien negoció con distintos bloques para modificar el artículo 3 del proyecto, dándole así más tiempo al Ejecutivo antes de que la iniciativa regrese al Senado.
El resultado fue una victoria parcial que el oficialismo presentó como un signo de gobernabilidad, incluso en la reunión de Caputo con Barry Bennett, estratega de Donald Trump. Sin embargo, surgieron tensiones internas: el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cuestionó el protagonismo de Caputo y sostuvo que el verdadero artífice del acuerdo con los gobernadores fue el ministro del Interior, Lisandro Catalán.
Mientras tanto, desde Washington, el secretario del Tesoro Scott Bessent destacó que la ayuda forma parte de una política estadounidense de apoyo a países con orientación económica liberal, siempre que garanticen gobernabilidad y seguridad jurídica para las inversiones futuras.







