Después de que se reprodujeran dos audios, Leopoldo Luque intenta defenderse: «En mi intimidad hablo demasiado, de un modo desagradable, pero fui realista con la situación y recomendaba lo más real y posible que era la domiciliaria».
«Cuando entra Diego a la clínica Olivos, yo remarqué permanentemente que era neurocirujano, así y todo no quisieron que yo lo opere. Diego quería que lo opere yo, pero no me dejaron. Yo generé un vínculo y una relación. Aclaré que no iba a poder ir todos los días a la casa», sumó.
Y señaló: «Después de la reunión, yo volví a aclarar que era neurocirujano durante un encuentro por Zoom. Ahí se habló del tratamiento y Dalma fue la que pidió que no le pongamos tantos médicos».
«Yo no participaba de ese tratamiento clínico. Yo no era dueño de la salud de Diego«, reforzó. También se habló de la medicación cardiológica: «Si uno va a los registros del expediente, el alta en la clínica Güemes es el último registro que menciona que tomaba esa medicación, luego no aparece más. En las posteriores internaciones, en las epicrisis no figura que toma medicación de ese tipo».








