El Gobierno de Javier Milei atravesó una de sus semanas políticas más difíciles desde que asumió. La derrota en el Senado de buena parte de la llamada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada expuso la pérdida de apoyo de gobernadores y senadores aliados, que ahora cuestionan la forma de negociar de la Casa Rosada y advierten que la “mayoría automática” llegó a su fin.
La caída del proyecto también dejó al descubierto fuertes internas dentro del oficialismo, especialmente entre los sectores vinculados a Karina Milei, Santiago Caputo y Patricia Bullrich. La ausencia de Diego Santilli durante el debate y la falta de una estrategia política y comunicacional clara contribuyeron a profundizar el fracaso legislativo.
El Gobierno deberá afrontar ahora un Congreso más difícil. Entre los temas prioritarios aparecen la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el Presupuesto 2027 y una eventual reforma electoral, aunque la desconfianza de los gobernadores podría postergar este último debate. La posibilidad de nuevas leyes ómnibus también quedó prácticamente descartada.
Otro aspecto central fue que la oposición logró transformar el debate legislativo en una discusión social sobre soberanía y tierras, con participación de sectores de la Iglesia, militares, científicos, artistas y ciudadanos. La denominada “ley de tierras” tuvo mucha mayor repercusión pública que el nombre oficial del proyecto y generó un fuerte rechazo en redes sociales.
En el plano internacional, el Gobierno sumó problemas con Brasil luego de las nuevas críticas de Milei contra Lula, en un contexto en el que Argentina necesita inversiones y mantener una relación comercial fluida con su principal socio regional. Al mismo tiempo, el Banco Central renovó y extendió el swap con China, pese al alineamiento político de Milei con Estados Unidos.
También sufrió un revés con la desregulación del practicaje y pilotaje, que provocó un conflicto en la actividad portuaria y obligó al Gobierno a retroceder. El episodio volvió a mostrar las diferencias internas sobre las iniciativas impulsadas por Federico Sturzenegger.
La confirmación de la visita del papa León XIV aparece como una de las pocas noticias positivas para la Casa Rosada, aunque sectores de la Iglesia anticipan que el pontífice podría plantear críticas vinculadas con la situación social y los sectores vulnerables.
Finalmente, el artículo destaca el deterioro de la imagen presidencial, especialmente entre los jóvenes. Según la encuesta citada, la desaprobación de Milei alcanza el 62,4%, mientras que llega al 76,9% entre los jóvenes de 16 a 24 años. El empleo, los precios, las tarifas y las dificultades para llegar a fin de mes aparecen entre las principales preocupaciones.
La principal conclusión es que el Gobierno perdió margen de maniobra política justo cuando comienza a acercarse el escenario electoral. La derrota legislativa no fue solamente el rechazo a una ley: reveló una ruptura de confianza con gobernadores y aliados que hasta ahora permitían a Milei sostener su agenda en el Congreso.
A esto se suman las internas dentro de la Casa Rosada, la pérdida de apoyo social, los conflictos con Brasil y nuevos retrocesos en medidas de desregulación. El oficialismo deberá abandonar la lógica del “todo o nada” y reconstruir acuerdos si quiere avanzar con sus próximas reformas.
En definitiva, el artículo plantea que Milei enfrenta un Congreso cada vez más adverso y una sociedad menos receptiva, por lo que la gobernabilidad dependerá, de ahora en adelante, mucho más de la capacidad de negociación que de la confrontación política.


