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La autopsia había revelado lesiones craneales compatibles con una agresión, pero un nuevo informe sostiene que el nene murió por una infección pulmonar. Cómo impacta este giro en la investigación

A más de un mes de la muerte de Ángel López, caso por el que están imputados su madre y su padrastro, la investigación dio un giro inesperado tras la incorporación de un nuevo informe médico: ahora, la Justicia apunta a que el niño habría muerto por una neumonía.

Hasta el momento, la principal hipótesis sostenía que el nene de cuatro años había fallecido como consecuencia de una golpiza, en línea con los resultados de la autopsia, que había detectado múltiples hematomas en la cabeza y graves lesiones cerebrales.

Fuentes cercanas al expediente confirmaron a Infobae que los estudios histopatológicos incorporados en las últimas horas concluyeron que la causa de muerte fue una neumonía severa que derivó en una falla cerebral por falta de oxígeno. Ahora, resta la presentación del informe final de autopsia con todos los estudios.

En ese contexto, las fuentes no descartaron que la imputación se reencuadre como abandono de persona seguido de muerte.

Luego de que se conociera el dato, Lorena Andrade, pareja del padre de Ángel, descartó esa hipótesis y afirmó que se trató de un homicidio: “Ángel no tenía ninguna enfermedad. A Ángel lo asesinaron y eso se sabe”, sostuvo, en declaraciones a ADN Sur.

Y agregó: “Cuatro años con su papá y estuvo vivo. En cinco meses agarró una enfermedad y murió. ¿Y los golpes en la cabeza, las hemorragias? Es una mentira lo que están hablando”.

En estos momentos, Mariela Altamirano -madre biológica de Ángel- permanece alojada en el Instituto Penitenciario Provincial (IPP) de Trelew, mientras que su pareja, Michel Kevin González, se encuentra en la Alcaidía Policial de Comodoro Rivadavia. Ambos se encuentran imputados por homicidio agravado por alevosía y ensañamiento.

En paralelo, la querella -representada por el abogado Roberto Castillo- impulsó un jury de enjuiciamiento contra el juez de Familia que ordenó la revinculación con su madre y presentó denuncias contra la Defensora de Menores y dos psicólogas que intervinieron en el caso.

Algunos de los carteles que la familia pegó en Comodoro Rivadavia (Facebook: Lara Millán)

El caso

La muerte del nene tiene como punto de partida una decisión judicial que el padre, Luis López, cuestiona con dureza: la revinculación del menor con su madre biológica, quien había permanecido alejada de él desde que era un bebé.

Fue en noviembre del año pasado cuando Ángel comenzó a vivir con ella en Comodoro Rivadavia. Según indicó a este medio el abogado Castillo, representante de López, la imputada solo lo había visto en dos ocasiones previas, durante aproximadamente cuarenta y cinco minutos cada una, antes de la convivencia.

Cinco meses después, el 5 de abril, murió. Ingresó al Hospital Regional de esa ciudad en paro cardiorrespiratorio, con un cuadro neurológico que los médicos calificaron como irreversible.

El informe del pediatra Ariel Luizaga consignó lesiones compatibles con violencia física, pupilas midriáticas fijas —signo de daño cerebral grave—, hipoventilación bilateral y un nivel de glucemia de más de 400 mg/dl, valores anómalos para un niño de su edad.

La versión que Altamirano sostuvo inicialmente —una descompensación durante el sueño— quedó en contradicción directa con los hallazgos clínicos.

La autopsia, firmada por la forense Natalia Gómez, profundizó ese cuadro. El informe registró al menos 21 hematomas a nivel del cuero cabelludo y subgaleales, una hemorragia subaracnoidea cerebral y un edema cerebral difuso con herniación cerebral secundaria.

Las lesiones, según se indicó, eran compatibles con el llamado “síndrome del sacudón”, un mecanismo de maltrato físico en el que el cerebro del niño impacta de forma repetida contra el cráneo al ser sacudido con violencia, con consecuencias que van desde hemorragias hasta daño neuronal irreversible y la muerte.

El informe también documentó tres lesiones de vieja data —cicatrices en la zona frontal derecha, dorsal del tórax y submandibular derecha— no vinculadas a la causa de muerte, y otras atribuibles a las maniobras de reanimación del día del fallecimiento.

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